La astromedicina relaciona planetas, signos y casas con la anatomía, la fisiología y los ciclos energéticos del cuerpo. Introduce tus datos de nacimiento y recibe tu informe de salud simbólico completo: constitución humoral, mapa anatómico personal, tránsitos activos y ciclos críticos.
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La tradición astromédica asigna a cada signo una región del cuerpo, de la cabeza (Aries) a los pies (Piscis): es el esquema del «Hombre Zodiacal», usado desde la medicina medieval hasta la renacentista.
Astronómicamente, el Sol recorre 13 constelaciones: entre Escorpio y Sagitario se interpone Ofiuco (el Serpentario), y los signos no coinciden ya con sus constelaciones por la precesión de los equinoccios. La astrología (también la médica) trabaja con el zodíaco tropical: un ciclo estacional de 12 sectores iguales de 30° medidos desde el equinoccio de primavera, no con las constelaciones físicas. Por eso este informe usa los 12 signos tradicionales: son fases de un ciclo anual de luz, no posiciones estelares literales.
Cada planeta gobierna un sistema funcional del organismo: del corazón solar a la regeneración plutoniana, pasando por el sanador herido, Quirón.
La fuerza vital global, la capacidad de recuperación, el corazón y la columna. Es el termóstat general de la salud.
Los fluidos (sangre, linfa, jugos), la digestión, el sueño, los ciclos menstruales y la reactividad emocional del cuerpo.
La transmisión nerviosa, la respiración, el habla, la coordinación fina y el metabolismo cerebral.
El equilibrio hormonal y del azúcar, los riñones, la piel, las venas y la armonía estética del cuerpo.
Los músculos, la sangre y el hierro, la fiebre como defensa, la cirugía y la capacidad de luchar contra la enfermedad.
El hígado, el crecimiento, la expansión metabólica y la asimilación de nutrientes (y de experiencias).
Los huesos, dientes, articulaciones, piel y todo lo que da estructura. Gobierna los procesos crónicos y el envejecimiento.
Los impulsos eléctricos del cuerpo, el sistema nervioso autónomo, los eventos súbitos y los espasmos.
La linfa, la inmunidad, la sensibilidad química, el sueño y todo lo psicosomático y difuso.
La regeneración y muerte celular, el ADN, las crisis curativas profundas, la radiología y la desintoxicación.
Hacia dónde debe crecer la vitalidad: los hábitos nuevos que expanden la salud.
El punto vulnerable crónico que, una vez trabajado, se convierte en la capacidad de sanar a otros. El sanador herido.
Las doce casas sectorizan la vida; en astromedicina, cuatro son los pilares del diagnóstico simbólico: la 1 (constitución), la 6 (enfermedad y higiene), la 8 (crisis y regeneración) y la 12 (salud oculta e inmune).
El cuerpo físico en su conjunto, la apariencia, la energía constitucional y la capacidad de recuperación. Su regente describe el temperamento de base.
Cómo se alimentan y gestionan los recursos del cuerpo: nutrición, metabolismo y la relación con la abundancia material que sostiene la salud.
Los pulmones, bronquios, brazos y manos, y el sistema nervioso periférico. La respiración y la movilidad cotidiana.
El pecho, el estómago y la herencia genética familiar. Las raíces constitucionales y el final de la vida.
El corazón, la capacidad creativa, los embarazos y el placer como regulador de la salud.
Casa clave: enfermedades agudas, higiene diaria, alimentación práctica, trabajo y sus enfermedades asociadas, servicio médico recibido. Aquí se ven los hábitos que sostienen o enferman.
Los riñones y la región lumbar. También la salud en relación: los médicos y terapeutas con los que se pacta.
Casa clave: la muerte y el renacer, cirugías, órganos reproductores, excreción, herencias y recursos compartidos. Las crisis que transforman el cuerpo.
Las caderas, los muslos y el hígado. La salud en el movimiento largo: viajes, deporte amplio y la filosofía vital que da sentido.
Casa clave junto a la 6: las rodillas, el esqueleto y las enfermedades crónicas y de larga duración. La salud pública: cómo se ve el cuerpo socialmente.
Los tobillos, las pantorrillas y la circulación de retorno. La sanación a través de grupos, amistades y proyectos de futuro.
Casa clave: los pies, el sistema linfático e inmune, las enfermedades ocultas o de difícil diagnóstico, la salud mental, los hospitales y el descanso profundo.
La salud simbólica no es estática: los planetas en tránsito activan periódicamente puntos de tu carta. Estos son los grandes ciclos que la tradición considera ventanas de revisión corporal.
A los ~29,5 y ~58,9 años, Saturno vuelve a su posición natal. Gran auditoría de la estructura: huesos, articulaciones, dientes y hábitos crónicos. Lo que no sostiene tu salud, se cae; lo que sí, se consolida.
Cada ~11,9 años (12, 24, 36, 48...), Júpiter reactiva la expansión: hígado, metabolismo y crecimiento. Ventana para revisar excesos y abrir ciclos vitales nuevos.
Hacia los 42 años, Urano en tránsito se opone a su posición natal: la famosa crisis de la mitad de la vida. El sistema nervioso y eléctrico pide cambios; suelen aparecer señales súbitas (espasmos, arritmias, sobresaltos).
A los ~50 años, Quirón completa su órbita: la herida crónica se revela como vocación de sanación. Ciclo clave para transformar el síntoma recurrente en sabiduría terapéutica.
Cada ~18,6 años los nodos vuelven a su eje natal: realineación del propósito. La salud se reordena según lo que el alma necesita aprender en esa etapa.
Cada cumpleaños reinicia el ciclo vital (momento óptimo de chequeo anual). La Luna marca microciclos de ~27,3 días: fluidos, sueño, digestión y estado de ánimo corporal.
Al generar tu informe comparamos, en tiempo real, las posiciones planetarias de hoy con tu Sol, Luna y Ascendente natales: si Saturno, Júpiter, Urano, Neptuno, Plutón o Marte forman conjunción, oposición, cuadratura o trígono exactos (orbes de 2,5°–3°), se listan como ventanas activas de atención preventiva. Además calculamos las fechas exactas de tus próximos retornos y oposiciones mayores.
La medicina humoral (Hipócrates, Galeno) clasificaba los temperamentos por cualidades: caliente/frío y seco/húmedo. La astrología médica mapea cada elemento sobre un humor dominante.
Humor: Bilis amarilla
Temperamento colérico: energético, rápido, cálido, de reacciones inflamatorias agudas y fiebres altas. Recuperación rápida si no se agota.
Recomendaciones tradicionales: moderar intensidad, hidratación abundante, alimentos frescos, ejercicio de descarga y sueño regular.
Humor: Bilis negra
Temperamento melancólico: estructura sólida, metabolismos lentos, tendencia a la rigidez, la sequedad y la cronicidad. Gran resistencia de fondo.
Recomendaciones tradicionales: calidez e hidratación, alimentos cocinados y nutritivos, estiramientos, movimiento suave constante y alegría programada.
Humor: Sangre
Temperamento sanguíneo: buena circulación, calor húmedo, comunicación nerviosa rápida, optimismo físico y buena oxigenación.
Recomendaciones tradicionales: ejercicio aeróbico, respiración consciente, evitar la sobreestimulación mental y la dispersión nerviosa.
Humor: Flemas
Temperamento flemático: predominio de fluidos, metabolismo lento y frío, gran sensibilidad inmune y emocional, necesidad de descanso profundo.
Recomendaciones tradicionales: calor externo e interno (infusiones, sol, sauna suave), ejercicio que movilice líquidos, límites emocionales claros.
La teoría humoral rigió la medicina occidental durante casi dos mil años y fue sustituida por la medicina científica moderna a partir del siglo XIX. Hoy se conserva como lenguaje simbólico útil para pensar constituciones, ritmos y tendencias personales, igual que esta web lo presenta. Ningún contenido de este sitio constituye consejo médico, diagnóstico ni tratamiento: consulta siempre a profesionales sanitarios cualificados antes de tomar decisiones sobre tu salud.